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Descripción

Al sur, donde el viento y la niebla rozan la piel como un secreto antiguo, se alza La Cola del Dragón. Una isla suspendida en el tiempo; sembrada de leyendas, cicatrices y ecos que resisten el olvido. Esteban llega buscando algo que no sabe nombrar para mirar de frente lo que le ha sido negado desde siempre. Todo parece conducirlo a una revelación que no estaba buscando, que lo reclama con insistencia.

 

Pero el lugar no da tregua. Bajo su superficie, los secretos respiran. Hay túneles que conectan tumbas con memorias enterradas. Hay una mujer que ya no está y cuya ausencia todavía susurra. Hay sueños con fuego, máscaras antiguas, figuras del Hain que lo miran desde adentro. Y hay una certeza que arde, agazapada, esperando el momento justo para emerger.

 

El espíritu de la niebla, de Andrea Cisneros y Cristina González, es una novela escrita a cuatro manos que combina la belleza del lenguaje con una tensión que crece página a página. A través de una trama donde lo sobrenatural se entrelaza con lo histórico, y lo íntimo con lo colectivo, las autoras construyen un relato tan hipnótico como inquietante. La obra dialoga con los climas enrarecidos de Aura, de Carlos Fuentes; las búsquedas identitarias de Tokio Blues, de Haruki Murakami, y las resonancias místicas de Yoga, de Emmanuel Carrère. También se inscribe en la tradición literaria que explora el peso del pasado, los silencios heredados y los vacíos de la historia, al estilo de Borges y sus espejos.

 

En esta isla suspendida entre el tiempo y la bruma, cada personaje guarda una parte del enigma. Y solo quien se atreva a enfrentarlo podrá entender qué lo trajo hasta el fin del mundo.

 

Es una novela sobre el desarraigo, los silencios familiares, los rituales que persisten aun cuando nadie los recuerda. Un relato donde cada sombra guarda memoria. Y cada palabra, su carga.

 

Porque hay verdades que esperan siglos para ser nombradas. Y hay lugares —como este— que solo se abren a quienes aceptan perderse, sin promesa de regreso.

 

¿Hasta dónde puede llegar alguien que no sabe de dónde viene? Quizás no sea este territorio el que oculta el misterio, sino cada uno que se atreve a cruzar su niebla. Porque hay historias que no esperan ser leídas, sino reclamadas. Y cada lectura, como un sortilegio, cambia el rumbo del que tiene coraje de internarse en ella.